martes, 5 de julio de 2011

Mala en la cama*

Joey nació en un pueblito pobre y pequeño de Colombia, hijo único de Lean y Joey Román. Cuando pequeño nunca tuvo amigos y tampoco parecía importarle. A los 12 años le gustaba jugar con plastilina o arcilla;  recreaba las imagines que veía en tv  con tanto talento que, sus padres muy orgullosos lo enviaron a estudiar en la mejor academia de artes en la ciudad.

A los 18 el padre de Joey murió, el nunca preguntó como sucedió, ni fue al funeral, le propuso a su madre que se fuera a vivir con él, pero ella le esquivó: -´´No puedo irme, debo permanecer donde están los recuerdos de tu padre’’.
 A esa edad Joey ya trabajaba y ganaba suficiente dinero para comprar una bella casa e incluso un auto costoso; era tan talentoso esculpiendo que lo contrataban para hacer los detalles de hoteles lujosos. Joey nunca se fijaba en chicas y las chicas nunca se fijaban en él, Joey no era un esperpento, en lo absoluto, era moreno, ojos cafés, labios rosas y aunque nadie lo supiese tenia la sonrisa más bella jamás vista, el solo debía socializar.

Sara nació en la ciudad, hija y hermana ejemplar.
Cuando pequeña solía cantar todo el tiempo, en su cumpleaños 13, le regalaron una guitarra y a los 16 sus padres la enviaron a estudiar música en  una buena academia de artes de la ciudad.
Sara había sufrido muchas rupturas amorosas y había intentado suicidarse varias veces, ella era de tez bronceada, ojos color avellana, cabello color té de durazno, labios rojizos y unos pechos esculturales.
Fue una tarde de viernes cuando Joey y Sara cruzaron miradas, Sara estaba tocando una canción para sus amigas  y Joey estaba sentado solo bajo un árbol.
¿Me está mirando? –se preguntó Sara.
Haré una escultura de esos pechos- dijo Joey mirándola fijamente.

Joey y Sara empezaron a salir, ese era el problema de Sara…, para ella todos eran los indicados, por el contrario Joey, no veía en ella más que un simple trozo de carne y unos cuantos huesos.
Luego de salir durante 4 meses Sara decidió irse a vivir con Joey, a él no le pareció desagradable la idea. Cuando Joey tuvo relaciones por primera vez se sintió un poco impotente y, al terminar sentía inconformidad, Sara por el contrario se le veía enamorada y trataba de complacerlo en lo más que podía.
Joey cada día se tornaba más rudo con Sara, odiaba encontrarla despierta cuando llegaba de trabajar, por lo que se esforzaba por llegar tarde a casa, Sara un poco triste arreglaba su cabello, maquillaba su rostro y vestía lo más sensual posible. Joey la tomaba mecánicamente, le exigía que se quedase quieta, terminaba e inconforme como siempre, le decía que no era nada buena en la cama.
Solo en las noches cuando Sara dormía, Joey parecía desearla más.
Llegaba, veía a Sara dormir, se quitaba la ropa y se le echaba encima. Sara extrañada por el nuevo ánimo de su pareja despertaba para complacerle correctamente y, enseguida Joey se tornaba agresivo otra vez, le exigía que se quedase quieta, terminaba e inconforme como siempre, le decía que no era nada buena en la cama.

Sara empezó a darse cuenta que solo cuando él la encontraba dormida se animaba, así que, todas las noches Sara se hacia la dormida para evitar que este al verla despierta se enojara. Cada noche el llegaba la veía ‘’dormida’’ se le echaba encima y le hacía el amor.
 Todas la noches ella le complacía, sin pensar en ella, Solo él.

-¡¿Cómo es que cuando estoy dormida si quieres tener sexo conmigo?!- Se reveló Sara.
-Inmóvil me gustas más. – dijo Joey con tranquilidad y un poco de locura en sus ojos.
-¿Q-qué dices?  ¡¿Qué hay de mis gustos?!- preguntó Sara confundida.
Joey no le respondió y cuando se encaminó a la puerta para marcharse, Sara, lo haló de la camisa contra ella e intento golpearle, el se soltó y de un codazo le rompió la boca, Sara asustada pero resentida, hundió sus dientes en el brazo de Joey, este lleno de ira y dolor la tomó de su liso cabello color té de durazno y la estrelló unas 5 veces contra el piso. Mientras ella tenía fuerzas le clavó las uñas en el rostro, brazo y cuello y el aun más enojado le estrujaba con más fuerza. Solo dentro de unos segundos se dejó de escuchar el gemido de Sara.
Joey observo a Sara unos minutos, la levantó del piso, le dio un baño, le puso una bata, la ubicó en la cama y se durmió cansado.

A la mañana siguiente Joey se fue a trabajar y le dejó a Sara una notita:
‘’Volveré tarde esta noche Sara’’

Pero Joey no volvió tarde, de hecho no volvió si no hasta la noche siguiente.
Entró a la habitación y allí estaba Sara con sus ojos entrecerrados, sus labios antes rojizos ya eran pálidos, unas ojeras se dibujaban bajo sus parpados y su cuerpo inerte destilaba un ligero pero extraño olor.
Joey la observo unos segundos, en sus ojos había pasión, se quitó la ropa y se echó encima de Sara complaciendo su desenfrenada necesidad, le hizo el amor como Sara o cualquier otra chica hubiese querido.
-Oh Sara… ¿Cómo no pude ver lo deseable que eras?
Mmm creo que a Joey le gustaba más cuando estaba inmóvil…- Pensó Sara observandolo a distancia
-Que frio hace Sara… abrazame.
(Silencio)

1 comentario:

Ligia ; dijo...

Wow, una historia impactante, pero muy buena.
Escribís muy lindo.
Hermoso blog, te sigo ♥ Suerte.